Tres pasos: funda, protector rígido y un lugar seco y oscuro. Con eso una carta valiosa se mantiene en condición por años.
Paso 1: la funda
Antes que nada, una funda transparente ajustada. Nunca metas una carta directamente en un protector rígido: el roce contra el plástico duro le raya la superficie con el tiempo.
Paso 2: el protector rígido
Un toploader o una cápsula con cierre. Protege contra dobleces, que es lo que más daño hace y lo que no tiene arreglo. Una esquina doblada puede bajar el valor de una carta a la mitad o menos.
Paso 3: dónde guardarla
Lejos del sol directo, que decolora las tintas, y lejos de la humedad. Un portafolio con cierre o una caja en un armario funciona bien. Lo que no funciona es dejarla sobre el escritorio o pegada en una ventana.
Lo que arruina cartas sin que te des cuenta
El calor combinado con humedad hace que las cartas se curven —lo que se llama warping—. Las ligas elásticas alrededor de un mazo dejan marca permanente. Y guardar cartas sueltas en una caja donde se mueven les raya los bordes.
Tenemos accesorios de protección: fundas, portafolios, deck boxes y cápsulas.